Déjalo

“Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

(Juan 8:10-11)

Esta mujer que estaba frente a Jesús era una desventurada; su condición resultaba deplorable por el estado pecaminoso en que se encontraba. Las personas que la llevaron ante Jesús esperaban que fuera juzgada por el Maestro a la luz de la justicia humana.

Sin embargo, ellos fueron los que salieron condenados a la luz de la justicia de Dios, con una fuerte carga en sus conciencias al verse confrontados con sus propios pecados ocultos al oír: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Juan 8:7).

La sentencia de esta mujer era morir apedreada en ese mismo instante; no tenía escapatoria. Debió sentirse profundamente asustada y abatida, pero grande fue su sorpresa al verse libre en una situación donde no existía la mínima posibilidad de vivir. Su pecado no se podía ocultar ante la sociedad. Ella solo aguardaba su castigo, mas fue restaurada por Jesús, quien le devolvió la esperanza al declararla no condenada por Aquel que tiene la potestad suprema de juzgar o salvar.

En contraste con esta falta evidente, existen personas con apariencia piadosa que albergan pecados incrustados en el corazón, difíciles de detectar a simple vista: lascivia, envidia, egoísmo, odio, hipocresía. No obstante, ante la mirada de Dios es imposible esconderlos. Las faltas ocultas levantan un muro entre Dios y el hombre que interrumpe la comunión; las oraciones se bloquean y no hallan respuesta.

Si Dios te ha llamado a abandonar una falta en particular, no tardes en dejarla. Él desea salvarte: sé sincero, confiesa tu falta, pide perdón y apártate de inmediato, tal como lo hizo esta mujer. Toma la decisión de restaurar y fortalecer la comunión con Dios para disfrutar de paz y acceso continuo a su trono de Gracia.

El Señor te dice hoy: “No peques más”. Si anhelas vivir con Cristo y ser hallado puro en su venida, aléjate del pecado; de lo contrario, no tendrás parte en su reino. Dile no al pecado y sí a Jesucristo hoy, y hallarás salvación.

Grano de Mostaza desea que la Gracia de Dios sea contigo hoy y siempre.