Pobres con Tesoros Escondidos

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”

(Mateo 5:3)

El ser pobre no lo desclasifica de ser una persona plena y feliz. En cambio, hay muchas personas que poseen grandes riquezas que darían una parte de su fortuna, sino toda, por un poquito de felicidad.

El pobre que Jesús menciona aquí, en el sermón del monte, y al que le da énfasis llamándole bienaventurado, es la persona que en su condición espiritual se siente necesitada de Dios y clama por llenar esa parte de su vida con los tesoros espirituales que solo son proporcionados por el Espíritu Santo.

Cuando la persona clama desde sus entrañas para saciar su alma del pan de vida, la Gracia divina le es suministrada, llevándola a reconocer su condición ante Dios. ¡Oh, bendita Gracia!, porque es la que restaura la comunicación rota, la que endulza lo amargo y la que llena el vacío del alma.

La Gracia es la que pone luz donde hay tinieblas, paz donde hay odio, además de los infinitos dones de Dios; la Gracia es, por consiguiente, la que hace al pecador ver su bancarrota espiritual. Como podrá ver, Jesús nunca mira lo externo del hombre, porque Él sabe que en el interior se libran las mayores batallas.

Si usted quiere experimentar un clímax espiritual que lo traslade al mismo cielo con Cristo —como sucedió con Pedro, Jacobo y Juan en el monte de la transfiguración, de tal forma que no querían descender al valle del diario vivir—, solo clame a Jesús para que enriquezca su necesidad con los tesoros de su gracia. Así podrá luchar y salir victorioso de las batallas de cada día.

Podemos añadir que la gracia produce una satisfacción tal que la persona no se fija en su escasez externa; su contentamiento la traslada a otra dimensión, de lo terrenal a lo espiritual, donde Dios le permite ver lo que verdaderamente tiene valor en la vida. En cambio, la persona sin Cristo, aunque sea la más exitosa en los negocios, es verdaderamente desdichada. No hay en la tierra cosa más lamentable y dolorosa que ver a personas que ríen y hacen reír a otros, mientras por dentro se desangran en llanto al sentirse vacías.

Querido amigo: ¿cuánto tiempo llevas viviendo sin paz en tu vida? ¿Cómo son tus noches? Ese vacío en tu corazón que nada ni nadie ha podido llenar, ¿por qué no le pides hoy a Dios que lo colme y así puedas disfrutar de una vida plena, como la que Jesús te ofrece a través de una vida bienaventurada?

Grano de Mostaza desea que la Gracia de Dios sea contigo hoy y siempre.